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Conservantes, colorantes y aditivos: qué dice la ciencia y qué no

Ni todos son veneno ni todos son inocentes. La clave está en distinguir dosis de perfil de producto.

6 min de lectura

Lo esencial

  • Todo aditivo autorizado tiene una evaluación de seguridad y una dosis máxima de uso.
  • Algunos tienen efectos conocidos en personas sensibles: sulfitos en asmáticos, colorantes azoicos en niños.
  • El riesgo real casi nunca está en un aditivo aislado, sino en la suma de un producto muy reformulado.

Un aditivo es cualquier sustancia que se añade a un alimento para conservarlo, darle color, textura o sabor. Se identifican con códigos INS o E y se evalúan individualmente: qué dosis es segura a lo largo de toda una vida, cuánta se ingiere realmente por dieta y cuánto margen queda.

Eso no los convierte en inocuos para todo el mundo. Hay grupos sensibles y el etiquetado está obligado a advertirlo: los sulfitos (E220-E228) son alérgenos declarados y pueden provocar broncoespasmo en personas asmáticas; los colorantes azoicos (E102, E110, E122, E129) llevan en la Unión Europea la advertencia de que pueden afectar la atención de los niños.

Los que sí merecen atención

  • Nitritos (E250) en carnes procesadas: la IARC clasifica la carne procesada como carcinógeno de grupo 1. Un consumo ocasional no es lo mismo que un hábito diario.
  • Dióxido de titanio (E171): prohibido como aditivo alimentario en la Unión Europea desde 2022 por dudas sobre su genotoxicidad.
  • BHA (E320) y BHT (E321): antioxidantes sintéticos; el BHA está clasificado por la IARC en el grupo 2B con evidencia limitada.
  • Aspartamo (E951): clasificado en el grupo 2B con evidencia limitada; su ingesta diaria admisible se mantiene en 40 mg/kg al día.

Los que no deberían preocuparte

Ácido cítrico (E330), ácido ascórbico (E300, que es vitamina C), pectina (E440), goma xantana (E415) o lecitina (E322) están entre los aditivos más estudiados y seguros. Encontrarlos en una etiqueta no indica peligro por sí mismo.

Cómo leer esto en el súper

No memorices 400 códigos. Mira la longitud de la lista y su orden: si hay más de cinco aditivos y los tres primeros ingredientes son azúcar, harina refinada o aceite refinado, el producto es un ultraprocesado con independencia de lo que diga el envase. Un yogur natural no necesita lista. Una avena integral tampoco.

Regla práctica: cuantos menos ingredientes reconocibles, mejor. Y si la lista ocupa tres líneas, ya sabes lo que es.

Fuentes

Contenido educativo. No sustituye el consejo de un profesional de la salud.